La bodega Soto del Vicario, ubicada en el término de San Clemente-Cacabelos, ha sido la primera bodega berciana en implantar la vendimia nocturna manual en la zona con la finalidad, según su enóloga, Sandra Luque, de “implantar una filosofía de conservación de los aromas naturales de la uva, que en muchas ocasiones son dañados por el calor del día”.
Soto del Vicario pertenece al grupo Pago del Vicario, con sede en Ciudad Real, que agrupa, además las bodegas del mismo nombre en la capital manchega, con 130 hectáreas y un complejo enoturístico que alberga hotel de cuatro estrellas y restaurante, y Pago del Mare Nostrum, en Fondón (Almería), una finca con 6,5 hectárea de viñedo situada a 1.500 metros de altura.
La vendimia se inicia cada día hacia las 12 de la noche y se aprovecha, con linternas de minero ubicadas en el casco para iluminar las parcelas, el frescor y el silencio de la noche para la recogida de uva, con temperaturas que, en algún caso, han bajado de los 8 grados centígrados.
Las viñas de Soto del Vicario están encuadradas dentro de una finca de 35 hectáreas que cuentan con dos bosques de especies autóctonas en donde se dan la mano encinas, robles, madroños y, sobre todo, castaños, de ahí el nombre de Soto. Asimismo, en la hacienda figuran frutales como cerezos, ciruelos, perales y manzanos, estos dos últimos ubicados en zona con denominación de Origen como la Manzana Reineta de El Bierzo y la Pera Conferencia. La finca dista 4 kilómetros del centro del municipio de Cacabelos y 11 kilómetros de Villafranca del Bierzo.
Soto del Vicario es una clara apuesta, además, frente al cambio climático. El viñedo, que se haya flanqueado por el pueblo de San Clemente y el poblado romano de Castro Ventosa, está a 700 metros de altitud sobre el nivel del mar, con un clima fresco, suelos arcillo-arenosos, con importante cubierta vegetal y una pluviometría media de 700 litros por metro cuadrado y año.
El viñedo de Soto del Vicario cuenta con un total de 19 hectáreas. De ellas, 11,5 han podido reunirse gracias a la paciente adquisición de 190 parcelas, muchas con una extensión simbólica, que va desde las 0,04 hectáreas las más pequeñas hasta 0,8 hectáreas las más grandes. Toda esta extensión suma 4 hectáreas únicamente, plantadas a distancias de 1 x 1 metro o de 1,25 x 1,25, la misma extensión que utilizan los bordeleses o que usaban antaño los antiguos romanos. Se trata de cepas que cuentan entre 50 años las más jóvenes y 110 años las más viejas. En ellas se entremezclan la Mencía, con Godello, Doña Blanca, Jerez y Malvasía. Las 7,5 hectáreas restantes, plantadas entre 1997 y 2001, se encuentran alineadas en espaldera y corresponden únicamente a la variedad tinta Mencía.
UVAS Y BODEGA
El viñedo viejo produce una media de 3.500 kilogramos por hectárea, con muchas cepas que apenas dan 500 gramos de maravillosa Mencía. En las blancas, además de la Godello, queremos destacar la Doña Blanca, una uva que se introdujo en su momento por ser muy productiva, pero que con el tiempo, y una cuidada selección, que no va más allá de los 3-4 kilogramos por cepa, ofrece una conjunción increíble de aromas, máxime cuando tiene una edad de 80 años como ocurre aquí.
La bodega tiene dimensión para elaborar 250.000 kilogramos de uva, con una mezcla donde se combina tradición y modernidad y un claro respeto por la uva mediante una apuesta por su tipicidad e identidad.
El parque de barricas está compuesto por 205, de las que 125 son de roble francés, 70 de roble caucásico (húngaro) y 10 de roble americano Victoria de tostado medio.
Soto del Vicario inició su andadura en 2006 y, en estos momentos, tenemos en el mercado el Go 2007 (elaborado con las castas Godello y Doña Blanca) y Men 2007, elaborado con Mencía en su totalidad.